Mañana le voy a aventar el calzón a ese chico de camisas coloridas que me trae mal plan, así mal plan. Mala copa, weee.
Procuraré que sea el calzón rosa con encaje coqueto y espero que él se digne a recogerlo y guardarlo en el bolsillo izquierdo de su entubado pantalón.
Ya verán que me volveré su groupie y lo traeré mal plan, así mal plan. Mala copa weee. Besaremos nuestras bocas y rozaremos nuestras púberes anatomías. Si no, dejo de llamarme Gisela Ortega. Si no, me plancho el cabello y uso zapato picudo, me cae.
¿Por qué me pongo a escribir acerca de mi modernillo amor imposible en vez de escribir mi artículo para la revista de mi taller de comunicación? (Título tentativo: "Cuando todas queríamos querían ser Paris Hilton".) Porque mi amor modernillo es lindo e imposible y mi artículo no es modernillo, es más ni siquiera lleva un mísero párrafo. Pero quién me manda a no ser despampanantemente hermosa para no tener que estudiar. A veces la vida es injusta, muy injusta.
NOTA PARA MI EQUIPO DE TALLER DE COMUNICACIÓN: Ya hay que ponernos a trabajar, no mameeen.

